¿Será mi coche cómo Rayo McQueen?

El sector del automóvil forma parte de la reconsideración a escala global del uso que hacemos de la energía y los recursos materiales. Sin duda, muchas de las decisiones que se tomen en ese campo influirán en la manera en que las personas se desplazan y como las mercancías se transportan. El automóvil autónomo y conectado incrementará la demanda de productos y servicios digitales alrededor de la movilidad y del vehículo. La cuestión principal es quien será el principal player en la interface con el cliente, ¿Google? El automóvil se convertirá en un gigantesco generador de datos, pero a día de hoy no está muy claro como esa información va a generar negocio. En este entorno la gestión de los datos (integridad, almacenamiento, analytics y seguridad) se convertirá en crítica.

Tecnologías V2V (vehicle to vehicle) convivirán con V2I (vehicle to infrastructure) en una primera era de la conducción autónoma. Pero el objetivo es que el vehículo reconozca su ecosistema de manera totalmente independiente. Se estima que las primeras ventas de automóviles autónomos empezarán alrededor del 2025 y que en el 2050 todos los vehículos vendidos serán autónomos. En cualquier caso, la curva de adopción no está clara, pero es evidente que robots y humanos convivirán durante mucho tiempo en las carreteras de todo el mundo. Existen varios factores que pueden alterar la curva anterior:

  • Para prolongar el control sobre la industria, los grandes constructores van a abogar por un proceso gradual hasta la automatización total con un mínimo de tres fases: la primera consistiría en refinar las tecnologías implicar en la conducción asistida; durante la segunda se implementarían poco a poco en modelos de alta gama y cpn restricciones en función de la situación de uso; finalmente, en la tercera se aplicarían en masa a los modelos más económicos. Por supuesto, todo esto con el permiso de TESLA, FARADAY, GOOGLE, etc…
  • A pesar de la contaminación y la pérdida de vidas humanas, realmente no está demostrado que el uso eficiente del automóvil se traduzca en beneficios económicos. Los centros de las grandes ciudades viven de la afluencia de visitantes que acuden a trabajar, comprar, etc… Uno de los primeros negocios que se resentirían serían los parkings, prácticamente desaparecerían. Taxis, grandes superficies, peajes de entrada serían los siguientes. Y así sucesivamente. Este dilema se enmarca en uno más general que cuestiona los beneficios de la robotización frente a la destrucción de empleo y mantenimiento de nuestro modelo social y de bienestar actual.
  • El factor human in the loop: según David Mindel (expert robótica MIT), el principal reto del coche autónomo será la transferencia del control entre el vehículo y el conductor. El software basado en el supuesto que hombre y máquina son socios se conoce como human in the loop. Tiene aplicaciones en cirugía (para mejorar la precisión durante las intervenciones), en aeronáutica (piloto automático), etc… Un software de este tipo implica que hombre y máquina comparten responsabilidades y durante la conducción eso es imposible. En una situación de emergencia en la que la máquina transfiera el control repentino al conductor, es muy probable que la persona esté mirando el móvil, durmiendo o simplemente hablando y no le dé tiempo a comprender la situación y a reaccionar. Este escenario, denominado “failed handoff” ya sucedió en octubre del 2012 durante el vuelo 447 que se accidentó en mitad del Atlántico.
  • En el ámbito de la seguridad se abren muchos escenarios: robo de datos, denegaciones de servicio, ataques a los sistemas de conducción, etc.

Existe un marco todavía mayor en el que se inscribe la disrupción de esta tecnología y de la que depende su adopción de masas y éxito económico: la economía colaborativa. Ha pasado de ser una tendencia a convertirse en una realidad resultante de una reordenación más eficiente de los factores económicos. Es un hecho que parte del crecimiento del PIB es repercutible a la colaboración de manera desinteresada entre particulares o sobre plataformas tipo UBER y Airbnb. Así pues, si el vehículo autónomo quiere imponerse y alterar la movilidad de personas y mercancías tal y como la conocemos hoy en día, su modelo de negocio deberá ajustarse a:

  • On demand. Modelo que se ajusta a las necesidades y ciclo vital de cada consumidor.
  • Transparencia, comunidad, confianza: conceptos como el “bien común” son esenciales para que el intercambio económico funcione y escale
  • Basados en plataformas tecnológicas de intercambio y market places que operan en tiempo real y con seguridad.
  • Usar en vez de comprar: con el aumento de la transparencia gracias a la conectividad, el cálculo del coste total del activo juega un papel decisivo a la hora de poseer o utilizar. En el ámbito de la movilidad, el modelo tradicional de propiedad del vehículo puede ser sustituido por modelos de movilidad basados en la demanda, que se ajustan mejor a las necesidades convenience del usuario / consumidor. En escenarios alejados de las ciudades y centros de alta densidad de población, no está tan claro que el modelo de propiedad desaparezca.
  • Peer to peer: existen muchos recursos infra-utilizados que las personas comparten compitiendo frontalmente con los sistemas productivos y cuestionando la rentabilidad de sus inversiones.
  • Tiempo real, 24/7, en cualquier lugar: crowdsourcing o sharing son conceptos que permiten crear una disponibilidad permanente de los bienes infrautilizados

¿Cómo influirá la tecnología autónoma en industrias tan dispares como el retail y  el entretenimiento?  Disminución de costes logísticos, tiempo liberado para el consumo de nuevos servicios, etc. Eficiencia y convenience en estado puro. En este nuevo contexto, se crearán nuevos servicios y habrá actores que serán capaces de obtener un beneficio con nuevos modelos de negocio. La tecnología permite la eficiencia de los modelos, sobre todo en los procesos y en las operaciones,  pero también debe es necesario que por encima de la tecnología sepamos mejorar la experiencia del cliente, empoderando sus capacidades y haciéndole participe del proceso productivo.

Think as a Service (TaaS) es la  convergencia entre cosa y persona que permite crear patrones de consumo y uso.  De esta manera se potencia la base de relación  y se desarrolla la base de una mejor experiencia. Por ejemplo,  personalizar la oferta en función de aspectos tales como la frecuencia de uso, motivo de uso, o simplemente predecir una necesidad latente

El auge de “productos con servicios” requiere sobretodo la fusión entre el mundo tradicional o físico y el mundo nuevo o digital. Desde el punto de vista del cliente, el principal beneficio serán servicios facilitados por productos conectados. Los backend basados en BigData y el data analytics son usados para diseñar y crear nuevos servicios, tales como recomendaciones basadas en el perfil del cliente y su localización.

Desde el punto de vista del fabricante, las posibilidades de conectar el vehículo permiten fundamentalmente transformar la cadena de valor. El tradicionalmente desconectado ciclo de vida del activo, se convertirá en un ciclo completamente conectado y directo. Otras oportunidades y amenazas directamente relaciones con la conducción autónoma y conectada son:

OPORTUNIDADES:

  • Nuevos modelos de negocio: la conducción autónoma ayudará a las compañías a crear nuevas fuentes de valor, aumentar la velocidad de respuesta al mercado y responder más rápidamente a las necesidades de los clientes.
  • Información en tiempo real, operando y en sistemas críticos: las empresas podrán capturar más rápidamente datos de sus procesos y productos, mejorando radicalmente su agilidad industrial y de comercial.
  • Diversificación de ingresos y beneficios: la conducción autónoma permitirá a las empresas monetizar servicios adicionales que están por encima de sus líneas de negocio tradicionales.
  • Visibilidad global: la conducción autónoma facilitará que las empresas analicen las profundidades de su negocio, monitorizando toda la cadena de valor y abaratando el coste de hacer negocios en lugares lejanos.
  • Inteligencia operacional y eficiencia: acceso a la información en puntos clave, lo que permite a las organizaciones tomar decisiones al instante y “en directo” sobre logística, precios, ventas, etc…

AMENAZAS:

  • Ciber-seguridad: las empresas tendrán que diseñar un esquema de seguridad renovado ya que la conducción autónoma tiene componentes que forman parte del mundo físico y que presentan un nuevo desafío en términos de seguridad.
  • Volumen de información: la necesidad de interconexión, identificación y la necesidad de procesar la información generada o consumida por estos objetos, se convierte en un problema pendiente de resolver.
  • Choque entre lo nuevo y lo antiguo: el choque entre la tecnología de la información y una red de cosas más antigua y consolidada (la tecnología operativa).
  • Protección de la IP: la colaboración entre vehículos conectados requiere, por su propia naturaleza, transparencia y confianza mutua entre los dispositivos.
  • Protección de datos: la protección de los datos, desde el extremo hasta la nube, así como en el nivel del dispositivo, es una necesidad.

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coche autónomo tecnologia

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